
Tuve la enorme suerte de conseguir que esta fantástica novela,
Sólo una palabra tuya, fuera mi «puesta de largo» en el mundo de la traducción literaria. Fue un proceso intenso y muy enriquecedor a todos los niveles y tuve el privilegio de contar con todo el apoyo de mis editores y del propio autor para resolver mis dudas.
La traducción de esta novela suponía un doble reto: por un lado me enfrentaba a mi primer trabajo literario de largo recorrido (con todas las dudas que eso conlleva) y por otro, tenía ante mí un texto profundo, intimista, con un lenguaje muy elaborado lleno de complejas y bellas metáforas que no siempre me resultaban fáciles de trasladar. Pero aun con la perspectiva que se me planteaba, esta traducción ha sido una experiencia muy satisfactoria, todo el esfuerzo que implicaba ha merecido la pena con creces y estoy verdaderamente contenta con el resultado y con lo que he aprendido durante el proceso.
Se trata de una maravillosa novela plagada de poderosas imágenes de hermosura poética que nos trasladan a la Irlanda más verde, la de los acantilados y la lluvia intensa, y que nos hace reflexionar sobre los temas más profundos como el amor, la muerte, la nostalgia, la paternidad y cómo no, la literatura. Pero si hay una palabra que defina esta novela, ésa es COMIENZO. Para Jim, el protagonista, todos los comienzos son importantes: como lector, como escritor, como padre, como esposo... Es una palabra que ya en sí encierra esa tímida esperanza vital que nos caracteriza a todos y que sin duda hace que me sienta muy identificada con esta historia.
Es la cuarta novela de Niall Williams y en ella su autor alcanza, bajo mi punto de vista, su madurez como narrador con un lenguaje lírico de gran complejidad y belleza.